Nuestras variedades

Genética, tierra, clima, ética... la singularidad de nuestros vinos


Genética vitícola: un patrimonio a defender

Bobal, Tardana, Pintaillo o Pintailla, Marisancho, Teta de vaca, Pedro Juan, Moravia agria, Moravia dulce, Cegivera, Rojal, Valencín, Albillo...

¡Variedades de uva propias de nuestra tierra!

Bobal

Nuestra variedad tinta: la Bobal, la segunda variedad tinta más cultivada en España y una de las más desconocidas.

La variedad autóctona Bobal es un cultivar de uva tinta para vinificación de la zona de Utiel-Requena y Manchuela cuyas principales características son su elevada productividad, su buena acidez y sus altos contenidos en polifenoles (sobretodo antocianos).

Conviene recordar su importancia a nivel de superficie puesto que es una de las 3 variedades tintas más cultivadas en España, tras Tempranillo y a la par con la Garnacha, pero con una curiosidad realmente sorprendente: casi toda su producción está concentrada en la misma área geográfica. Fuera de Utiel-Requena y Manchuela solo la hemos encontrado en nuestros numerosos viajes en la isla italiana de Cerdeña, llamándose Bobale.

Históricamente los vinos elaborados con Bobal debido a sus características, buen color, buena acidez y neutralidad, se destinaban principalmente a la venta a granel a través del puerto de Valencia para mezclar con otros caldos. Pero desde hace unos años, algunos viticultores y bodegueros nos hemos empeñado en mostrar al mundo que la Bobal puede llegar más allá produciendo vinos excelentes, tanto jóvenes como de guarda o crianza. Tan solo necesita darle los mimos y cuidados necesarios para reducir los rendimientos y mejorar la tipicidad del racimo, además de cambiar los objetivos de elaboración para obtener vinos más complejos y sutiles.

Racimo de uva bobalRacimo de uva bobal

Por último, destacar, que en nuestra opinión la variedad Bobal es posiblemente la mejor variedad del mundo para elaborar vinos rosados, no sin olvidar el Shiraz o la Garnacha. Porque en este tipo de vinos la variedad Bobal expresa toda su fructosidad y frescura en un tipo de vino denostado, pero ideal para consumir y para maridar con nuestro clima y gastronomía mediterránea.

Los vinos de Bobal presentan una capa alta, con un color morado intenso, sobretodo en el ribete, destacando la fresa acida como aroma varietal en toda la paleta de fruta roja que encontramos en las distintas elaboraciones. En boca su carga tánica es definitiva, su tanino rústico siempre la delata, y es nuestro trabajo saber integrarlo en el vino sin perder su tipicidad.

Tardana

Racimo de uva TardanaRacimo de uva Tardana

Nuestra variedad blanca, la Tardana es la uva blanca que se vendimia después de los tintos.

La variedad Tardana, también llamada Planta Nova en la zona de Valencia, es una uva blanca autóctona del levante español, principalmente de la vecina Utiel-Requena, por ello también la encontramos como originaria en algunas zonas limítrofes de Manchuela como en Villatoya y Cilanco.

Se trata de una variedad de doble aptitud, tanto para consumo como uva de mesa como para uva de vinificación. En el pasado fue una variedad muy cultivada en Villatoya porque permitía hacer una primera vendimia en cajas para vender en el mercado como uva de mesa, y una segunda vendimia para vinificar, optimizando así su rendimiento económico. Con la llegada de las variedades sin pepitas al panorama de la uva de mesa, esa primera vendimia para consumo en fresco se fue perdiendo, quedando solo como uva de vinificación.

En la actualidad en nuestra zona, la Tardana está en vías de desaparición, solo quedan unas pocas parcelas entre Cilanco y Villatoya. Al madurar muy tarde el riesgo de granizo es mayor y los viticultores han abandonado su cultivo, además no alcanza grados alcohólicos altos por lo que no interesa económicamente para llevar a las grandes bodegas que venden los vinos a granel y pagan por kilogrado. Como anécdota de su tardía maduración, nos cuenta el padre de Iván que cuando era niño, se vendimiaban estas uvas en los primeros días de Diciembre y colgaban los racimos en las cámaras de las casas para conservarlos hasta Navidad, y así en esa época sin frigoríficos poder comerse las 12 típicas uvas de Nochevieja.

Así que en los últimos años no se le ha dado valor el valor que merece y se ha mezclado con otras variedades a la vez que se iban reemplazando las parcelas de Tardana por otras variedades. Nosotros pensamos que tiene un potencial enorme en el panorama vitícola presente y futuro porque la Tardana como su propio nombre indica, se vendimia muy tarde, después de las variedades tintas, por lo tanto se considera de maduración tardía. Gracias a la dureza de su piel podemos tener una maduración lenta, equilibrada y completa sin problemas de podredumbres, lo que nos permite elaborar vinos blancos con graduación moderada y equilibrados, adaptados al cambio climático, sin corregir en bodega.

Los vinos presentan un característico e intenso aroma a frutas blancas, son aptos para largas crianzas sobre lías, obteniendo vinos con mucho cuerpo y moderada graduación alcohólica. Son vinos muy gastronómicos porque su lenta maduración permite integrar perfectamente todos sus sabores y aromas obteniendo vinos completos, equilibrados, de trago largo y acidez integrada, perfectos para maridar con nuestra cocina mediterránea. En nuestra experiencia con esta variedad, hemos visto un enorme potencial para elaborarla como ‘orange wine’ o ‘vino brisado’ o ‘blanco con pieles’, la variedad nos lo pidió casi a gritos ella misma. Nuestras primeras elaboraciones con Tardana fueron con nuestro vino blanco SOL que tiene un corta maceración con las pieles (horas), después del prensado en nuestra prensa vertical Manuel, veíamos al romper la torta, que debido a la piel dura de la tardana y a la presión limitada propia de nuestro prensado, se quedaban muchas cosas en la piel. No tanto líquido, sino sobretodo sabores que con una corta maceración y un prensado suave no extraíamos, entonces fue cuando nos planteamos, sin saberlo, en hacer un orange y cada añada probamos a prolongar el contacto con las pieles lo que resulto en nuestro vino naranja TERRA.

Pintaillo o Pintailla

La variedad de uva Pintaillo o Pintailla, según a quien preguntes en el pueblo, es una variedad en peligro de extinción.

En la Manchuela tenemos un patrimonio genético varietal muy importante, ya que podemos encontrar muchas variedades de uva locales que solo se cultivan en nuestro entorno. Una de ellas es la variedad Pintaillo o Pintailla, según a quién preguntes en el pueblo. Por ejemplo, el padre de Iván le dice Pintaillo y su vecino Pintailla, y resulta imposible ponerlos de acuerdo…

Se trata de una variedad minoritaria, localizada en nuestra parte de la Manchuela (Alborea y Casas Ibáñez) de la cual no existen parcelas mono varietales plantadas con ella. La encontramos mezclada en parcelas de Bobal viejo o en las parcelas de mezcla (multivarietales) con otras variedades también locales.

Durante un tiempo se utilizo para replantar las faltas en las parcelas de Bobal por su buena resistencia a la ‘enfermedad del troncho’ (decaimiento fisiológico). Esta enfermedad afecta gravemente a la variedad autóctona Bobal cuando la temperatura baja (aun sin llegar a helar) en primavera, los pámpanos (sarmientos) se rompen (tronchan) por el entrenudo inferior al racimo con la consiguiente pérdida de producción.

Asimismo, es una variedad común en las multivarietales parcelas de mezcla, donde la Bobal se confunde con Doña Blanca, Marisancho, Teta de Vaca, Rojal, Valencín, Cencibel, Coloraillo y… pintaillo (variedades de uvas del proyecto ¿y tú de quién eres?).

Racimo de uva Pintaillo o PintaillaRacimo de uva Pintaillo o Pintailla

Estas parcelas de mezcla son el viñedo más antiguo de la zona y suponen una reserva del patrimonio genético varietal. Antiguamente, los viticultores mezclaban las variedades en una misma parcela con el objetivo de mantener una producción de uva más o menos constante para el autoconsumo. Por ejemplo, el año que las heladas afectaban al Bobal, mantenían la producción con otras variedades menos sensibles a las heladas como la Pintaillo.

El nombre de Pintaillo le viene porque en el momento del envero, a los granos de uva le aparecen unas ´pintas´ (pecas) de color morado sobre su piel sonrosada. Es una variedad de ciclo largo (se vendimia después de la Bobal), con el grano de uva ovalado y los racimos sueltos, sensible al oídio en añadas cálidas y secas, muy resistente a la sequia y a las heladas.

La variedad está en peligro de extinción porque se obtienen vinos con unos grados moderados y de baja intensidad colorante, por lo que no resultan interesantes para la venta a granel, donde el precio se define por grado y color. Por ello, los viticultores no suelen darle importancia a esta variedad. Pero pensamos que es una variedad muy interesante, porque nos permite elaborar vinos de perfil atlántico en el sur, muy frescos, con un tanino amable y goloso siguiendo la nueva línea de vinos que se elaboran desde hace unos años. Además por sus condiciones agronómicas se adapta perfectamente al cambio climático al que no estamos enfrentado.