Nuestra tierra...

¡Mirando al Mediterráneo!


Distinta a las demás comarcas de su entorno.

Desde el punto de vista vitivinícola se encuentra muy ligada a su vecina zona Utiel-Requena.

Comparten el río Cabriel, la variedad autóctona Bobal, suelos, climatología y tradición vinícola.

Nuestra Tierra

La ManchuelaLa Manchuela

Trabajamos en la zona de la Manchuela (Villatoya, Alborea y Serradiel) que está en la intersección de los ríos Júcar y Cabriel (20 km entre ellos), lo que nos confiere una multitud de suelos, orientaciones y altitudes.

Nos encontramos un paisaje lleno de pequeños cerros donde la viña se mezcla con los pinos y el monte bajo, siempre sobre un suelo base arcillo calcáreo.

Intentamos buscar en cada zona la máxima expresión de la misma a través de la uva que nos ofrece cada suelo, cada parcela, cada orientación, cada viticultor… trabajamos con unas 10 Has de viñedo, de las cuales la mitad son en propiedad y el resto compramos uva a viticultores del pueblo (Juan Ángel, Sergio, Pepe, Antonio, Juanche…). Pero no vamos en agosto a ver las uvas y comprar, no, esta no es nuestra filosofía, trabajamos con ellos codo con codo todo el año como si el viñedo fuera nuestro para ayudarles a conseguir las uvas que necesitamos para nuestros vinos.

Parcelas y vinos... ¡un todo!

Villatoya

Hogar de la Tardana, donde nacen los blancos.

Localizado junto al rio Cabriel, a una altitud de 400 m y un suelo con elevado contenido de caliza.

La tardana necesita un microclima especial para completar su atípico ciclo. En la zona de Alborea, a 700 m, no consigue completar su maduración, quedándose con 9-10 grados y falta de aromas… Así que fuimos a buscarla a su zona, donde estuvo más extendida, en Villatoya.

Villatoya está a 16 km de la bodega, en línea recta algunos menos, a orillas del rio Cabriel. Concretamente en los últimos meandros del Parque Natural de Las Hoces del Cabriel, encajonada entre la depresión que forma el río a su paso… Aquí es donde hemos encontrado ese microclima especial que hace expresar a la Tardana todo su potencial.


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Tenemos los viñedos a menos de 500 m del río, en suelos ganados al monte, rodeados de pinos, romeros, tomillos… como siempre en vaso y en secano, y viña vieja, no sabemos cuánto, pero el anterior propietario (un señor mayor y su mujer, ya abuelos…) nos dijeron que fue su regalo de bodas.

Presentan un suelo arcillo calcáreo blanquecino, que nos indica el elevado contenido de caliza activa, lo que nos aporta esa salinidad que tanto gusta a los vinos, además de esa frescura y particularidad floral de estos suelos.

El hogar del Terra.

Un área muy concreta es Camino Balsillas, hogar del Terra, nuestro vino naranja.

Estas parcelas se encuentran a apenas 2 km de las parcelas de Sol, pero tienen unas características totalmente opuestas:

1.- La orientación es diferente, aquí estamos mirando al Norte, lo que nos da más frescura y nos permite apurar más la maduración para poder llegar a tener un tanino maduro con el que fermentar con pieles.

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2.- Las parcelas están en pendiente, lo que nos da una exposición mayor al sol (maduración más completa) y nos evita las peligrosas heladas de primavera, que en esta orilla del río siempre son preocupantes como nos ocurre en la parcela de los bancales de Sol un poco más abajo.

3.- El suelo no es tan blanquecino, ni tan calizo, ni tan salino,… es más arcilloso aunque siempre manteniendo un nivel de caliza importante, pero no tan acusado como en las parcelas de Sol, lo que nos confiere ese punto extra de estructura que nos mantendrá el vino en el tiempo.

Son viñas viejas de la variedad Tardana, de unos 70 años de edad, plantadas en vaso y en secano a un marco de plantación ancho (1.100 cepas/Ha). Una de ellas es la de José que ha estado abandonada por algunos años y que estamos consiguiendo recuperar gracias a la elaboración del Terra, y la otra cultivada por Victoria hasta hace poco que nos la paso en aparcería para evitar su arranque. Los rendimientos son más bien escasos,… de 0,5-1,5 kg/cepa en el mejor de los casos, pero nos dan una gran alegría, porque sus uvas concentradas son perfectas para fermentar con pieles y elaborar nuestro vino naranja.

Serradiel

Hogar del Bobal más intenso. A unos 800 m de altitud y suelo arcillo-calcáreo.

A pocos kilómetros de la bodega (5 km) encontramos la aldea de Serradiel, donde Sergio un amigo del instituto de Iván, se ha empeñado en mantener y recuperar los viñedos de su bisabuelo, el cual tenía una bodega en la aldea.

Suelos arcillo calcáreos, no tan férricos como en Alborea, más blanquecinos, con más caliza y menos profundos, por lo que obtenemos uvas más concentradas.


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Trabaja con bobales viejos, de unos 30-40 años, injertados sobre Paulsen (americano) algo poco habitual en la zona porque es menos productivo que el tan extendido 110 R, porque confiere un crecimiento extra de madera en detrimento de los kilos, pero que aporta un equilibrio entre vegetación y uvas magnifico para elaborar nuestro vino de crianza: Maximas.

Si hay un componente de nuestro suelo que resalta es la arcilla, y por esta razón, nació Tinaja . Es la máxima expresión de estos suelos: rojos, arcillosos y con un alto contenido en hierro.

Hazilla Norte,... hogar del Rose.

También en Serradiel, encontramos la parcela Hazilla Norte, hogar del Rosé, nuestro rosado de guarda. El Rosé proviene siempre de un viñedo concreto y especial, que nos aporta las características que nos gustan para hacer nuestro vino rosado.

La parcela se encuentra en la aldea de Serradiel a 5 km hacia el río Júcar desde Casas Ibáñez, esta a los pies de un pequeño cerro, a una altitud de 700 msm. Las viñas crecen sobre un suelo arcillo-calcareo, con esa arcilla que nos aporta esa frescura y frutosidad que buscamos en nuestro Rosé, pero gracias a la arcilla, con ese punto de tanicidad necesaria para su crianza y guarda.

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Es un Bobal viejo, de unos 40 años de edad, plantado en vaso y en secano según se hacía tradicionalmente a un densidad baja (1.200 cepas/Ha).

Las cepas tienen un buen vigor que nos ayuda a sombrear las uvas durante el verano para mantener la frescura de las mismas, pero a su vez mantiene un equilibrio productivo que nos permite trabajar con uvas con una gran carga frutal y buen equilibrio grado-acidez. Los rendimientos de esta parcela estarán en torno a los 4.000 kg/Ha.

Esta parcela la trabaja nuestro querido viticultor Sergio Valiente, compañero de Iván del instituto, que está recuperando los viñedos de su bisabuelo y que fue el bodeguero de la aldea de Serradiel. Trabaja según las directrices que le marcamos con una ilusión y una pasión a la par con nosotros, y con un orgullo de padre de saber que sus uvas están dentro de cada botella de Rosé.

Nota: pensamos que Sergio y Lola (la madre de Iván) son los mayores consumidores de Rosé de la bodega ;-)

Alborea

Hogar del Bobal más fresco. A unos 800 m de altitud y suelo férrico-arcillo calcáreo.

Alborea, el pueblo de Iván, ¡cuántas veces ha recorrido sus viñas mientras trabajaba de jornalero para ganarse unas ‘perilllas’ mientras estudiaba…! Quién le diría, después de muchos años, que acabaría recorriendo los mismos caminos buscando viñas para elaborar sus vinos.

Alborea nos encanta, sobretodo la zona del pueblo que mira hacia al Cabriel, al otro lado de la carretera. Es una zona de pequeños cerros, con infinidad de orientaciones, de pequeñas pinadas protegidas para las aves, de multitud de caminos y de viñas viejas de Bobal.


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Dicen los del pueblo, y los entendidos de la zona, que los vinos de bobal de Alborea siempre han sido los mejores de la zona… y no podemos estar más de acuerdo.

Suelos férricos (rojos), profundos y arcillosos, de esos que cavas y cavas y no encuentras la roca madre, que guardan todo el agua del invierno. Esta cualidad permite a las viñas viejas explorar con sus raíces los confines de la arcilla para buscar esa agua tan preciada en los meses de verano que nos permitirá completar el ciclo y tener uvas frescas, con grado moderado, madurez y fruta, mucha fruta… ideales para Got.

Parcela Madre, Cerro de los Moñigos,... el origen.

Que decir de esta parcela… fue la génesis de todo, el primer viñedo… Como hemos hablado en otra ocasión, somos la primera generación de viñadores de la familia, no venimos de varias generaciones de bodegueros.

El abuelo de Iván era jornalero, trabajaba para el rico del pueblo a jornal para ganar dinero en metálico y cuando no había trabajo se dedicaba a trabajar sus tierras: un poco de cereal, un poco de viña, algunos olivos, una pequeña huerta… para el consumo de casa.

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Así que esta parcela, es nuestra única herencia, ¡y qué buena herencia! Está situada en Alborea en el camino de la Huerta de Villena, antes de empezar a bajar hacía el rio Cabriel, en el paraje del Cerro de Los Moñigos, a unos 6 km del pueblo. Se trata de los suelos típicos de la zona, arcillosos, rojos, profundos… y como siempre viñedo en vaso, en secano y muy muy viejo (80 años o más).

Un lugar perfecto para elaborar el que fue nuestro primer vino Maximas y luego nuestro primer vino natural Infintum, ahora Soy, porque en esta parcela, que es la que llevamos más años trabajando, es donde la energía confluye entre nosotros,… el suelo, las uvas y el cosmos para regalarnos un vino puro. A través de la génesis de este vino empezamos a integrar la astrología, las flores de Bach,... las fuerzas visibles e invisibles de la vida conviven juntas y en perfecta armonía.

Parcelas de mezcla.

A través del padre de Iván, nos pusimos en contacto con Pepe. Un viticultor de Alborea de toda la vida que como muchos, no puede seguir ocupándose solo de sus campos por no tener relevo familiar y por su edad avanzada.

En esta zona, existen parcelas pequeñas plantadas con multitud de variedades autóctonas mezcladas, que cada vez son más difíciles de encontrar. A estas parcelas se les llama comúnmente, parcelas de mezcla. La función que cumplían este tipo de parcelas era asegurar la producción para el consumo de casa ya que cada variedad tiene una sensibilidad distinta a las plagas, enfermedades y heladas.

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El motivo por el cual están siendo arrancadas y se encuentran en peligro de extinción, es que el sistema económico actual, obliga al agricultor a la necesidad de producir muchos kilos para que su viñedo se acerque a ser rentable. Al ser viñedos viejos, la producción de kilos por planta no es suficiente para cubrir costes. Teniendo en cuenta además que el mercado se mueve hacia monovarietales, estas parcelas no son sostenibles de ninguna manera.

Son parcelas de viñedos viejos y reserva del patrimonio genético varietal de nuestra región. Por esta razón, y siguiendo con el propósito de la bodega, queremos que sigan existiendo. En un primer momento pudimos rescatar la variedad Pintailla de donde nace nuestro vino de carácter atlántico @, y actualmente también proceden de estas parcelas, nuestro vino de crowdfunding ¿y tú de quién eres?